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Islas Baleares duplica su tasa turística

Baleares pone los cimientos contra el turismo de masas

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El Gobierno de las Islas Baleares pretende limitar el número de turistas que llegan al archipiélago para evitar la masificación del destino.

Vista de Palma de Mallorca | Foto: Wlakerssk para Pixabay

Vista de Palma de Mallorca | Foto: Wlakerssk para Pixabay

Los principales destinos turísticos de Palma de Mallorca están saturados en verano. Sólo en verano. Esta es una de las principales causas para que el Gobierno de la comunidad autónoma española (dirigido por una coalición del PSOE y Més) haya duplicado la tasa que pagan los turistas de la isla por pernoctar en cualquier alojamiento, desde hoteles a pisos turísticos.

Durante la temporada alta, los visitantes que se alojen en hoteles de 4 estrellas superior o de más categoría tendrán que pagar 4 euros por cada noche. Si el hotel es de tres o cuatro estrellas, la tasa asciende a 3 euros por pernoctación. Y, para los establecimientos de una, dos y tres estrellas, el importe será de dos euros por noche. Ni apartamentos ni viviendas turísticas se libran de este impuesto, ya que sus inquilinos deberán pagar entre cuatro y dos euros en función del número de llaves del apartamento. Por su lado, todo el que se aloje en un piso turístico, deberá abonar una tasa de dos euros. Y, como novedad, los turistas que lleguen en un crucero abonarán dos euros por estancia, tarifa que también se aplica a los hoteles rurales. Por último, los turistas de hostales, albergues y refugios pagarán un euro por noche.

El importe de la tasa será cargado por las empresas de alojamiento en las facturas que giren a sus huéspedes por la estancia. Después, estas empresas deberán pagar estas cantidades al gobierno balear. Durante la temporada baja, las tarifas de la tasa turística se reducen a la mitad. El objetivo del gobierno balear es desincentivar la llegada de turistas a las islas, a través de la elevación del precio en los alojamientos, para evitar la saturación del destino que se produce en los meses de verano. En 2017, las Islas Baleares recibieron 13,79 millones de turistas, el 17% de todos los visitantes que llegaron a España. La mayor afluencia de turistas se produce entre los meses de abril y octubre, cuando se pasa de los 300.000 visitantes mensuales a más de 2 millones al mes.

La decisión de elevar la tasa no ha gustado a los hoteleros, quienes temen que este año les cueste más llenar los hoteles. En los últimos ejercicios, la ocupación hotelera de las Islas Baleares ha rozado el 100% (en Mallorca, la ocupación media en 2017 fue del 82%, mientras que en los meses de verano el 92% de las habitaciones tuvieron inquilino). El archipiélago vive del turismo británico y alemán, visitantes que llegan gracias a los grandes turoperadores europeos (Thomas Cook y TUI). El malestar de los hoteleros se debe a que el incremento de la tasa coincide con que estos turoperadores están apostando nuevamente por destinos como Egipto y Turquía, que ofrecen el mismo producto que Baleares, pero a menor precio. Es decir, es probable que muchos turistas británicos y alemanes acaben apostando por los destinos competidores de Baleares. Una menor afluencia de turistas llevará a los hoteleros a bajar sus precios para intentar llenar sus habitaciones, lo que derivará en menores beneficios.

Desde hace varios años se habla de la masificación turística de Baleares, sobre todo desde la aparición de los pisos turísticos comercializados por plataformas como Airbnb. Sin embargo, el grueso del turismo que llega a las islas se aloja en hoteles. Para Exceltur, la asociación que agrupa a las principales empresas turísticas españolas, la solución a estos problemas pasa por renovar la planta hotelera y mejorar las infraestructuras de los destinos, lo que permitirá elevar los precios de los hoteles para atraer a menos turistas, pero que gasten más. El ejemplo es la renovación de Magalluf en Palma de Mallorca, emprendida por Melia Hotels, uno de los integrantes de Exceltur.

El gobierno balear pretende recaudar 120 millones de euros con la subida de la tasa turística. Este dinero se destina a la promoción del destino y a la mejora de sus infraestructuras, aunque este extremo ha generado polémica entre los hoteleros, que se quejan de que estos fondos no se invierten adecuadamente.

El incremento del impuesto turístico se suma a la decisión del Ayuntamiento de Palma de Mallorca (coalición de PSOE, Més y Sóm Palma) de prohibir el alquiler de pisos a turistas en la ciudad balear. Desde el mes de julio, ningún propietario de viviendas en Palma podrá alquilarla a turistas, sólo los propietarios de viviendas unifamiliares (como chalets) estarán exentos de esta prohibición, siempre que no se encuentren en un terreno rústico o cerca del aeropuerto. Palma es la primera ciudad española que ha tomado la decisión tajante de eliminar el alquiler de pisos turísticos. El ayuntamiento se ha basado en un informe en el que se destaca que la cantidad de pisos turísticos no regulados ha crecido un 50% entre 2015 y 2017.

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