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Air Berlin dejará de volar el 28 de octubre

El último ‘check in’ de Air Berlin

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La suspensión de pagos del histórico transportista muestra las complejidades del negocio aeronáutico en Europa.

A320 de Air Berlín | Foto: Air Berlín

A320 de Air Berlín | Foto: Air Berlín

El próximo 28 de octubre la aerolínea alemana dejará de volar, según ha comunicado a sus trabajadores y a los clientes que reservan vuelos en su página web. Air Berlín se encuentra en concurso de acreedores desde el 15 de agosto. Uno de sus principales accionistas, la aerolínea Eithad Airways, decidió dejar de insuflar dinero en la compañía tras diez años de pérdidas continuas. Esto ha provocado que Air Berlin, la segunda compañía del país teutón, careza de liquidez para seguir operando y haya recibido un crédito de 150 millones del Gobierno alemán para no cerrar de forma traumática.

Lufthansa, la mayor aerolínea alemana, ha firmado un acuerdo con el administrador concursal de Air Berlin para adquirir diversos activos de la compañía quebrada por 210 millones de euros. La intención de Lufthansa es aprovecharse de los restos del naufragio para potenciar su firma de bajo coste Eurowings. Entre los bienes que consigue Lufthansa se halla la empresa Niki, compañía de bajo coste austriaca en la que Air Berlin poseía un 25% del accionariado. A ello se suman 20 aviones de la quebrada aerolínea, que pasarán a formar parte de la flota de Lufthansa. La empresa alemana era una de las favoritas para hacerse con algunas partes de Air Berlin, por la que también se mostraron interesados Ryanair, Easyjet e IAG, el conglomerado que agrupa a British Airways e Iberia, entre otras aerolíneas.

La operación de compra por Lufthansa está supeditada a que las autoridades de competencia alemanas y europeas den su visto bueno. Los responsables de Ryanair ya han adelantado que se quejarán ante los organismos de la Unión Europea por entender que con este acuerdo se limita la competencia dentro del continente.

En los seis primeros meses de 2017, Air Berlín ha sufrido pérdidas por valor de 433,83 millones de euros, el doble que en el mismo periodo del año anterior. Los ingresos en el primer semestre de este ejercicio han ascendido a 1.530 millones, algo más de 177 millones menos. Los resultados de la aerolínea reflejan lo difícil del mercado de aviación europea, con multitud de competidores más eficientes y con un gigante como Ryanair que es la primera compañía en vuelos dentro de Europa (a pesar de que problemas con sus pilotos le está llevando a cancelar cientos de vuelos diarios).

Air Berlín tiene unos gastos mensuales superiores a los 300 millones de euros y, según las cuentas del primer semestre, el efectivo del que dispone la empresa ascendía a 30 de junio a 197 millones de euros. Teniendo en cuenta que la finalidad del concurso de acreedores es proteger los créditos de los posibles acreedores, la empresa se verá abocada a dejar de operar para dejar de gastar la mayor cantidad de dinero posible.

Eithad Airways tiene el 29% de las acciones de Air Berlín en propiedad y su decisión de no aportar más recursos para un negocio deficitario ha sido el que ha precipitado el fin de la compañía alemana. A pesar del fin de las operaciones, los vuelos de Niki, una aerolínea filial de la que Air Berlín posee el 25%, no se verán afectados y serán volados, porque la compañía no es insolvente. Los pasajeros de Air Berlín que reservasen y pagasen vuelos antes del 15 de agosto, fecha en que se declaró el concurso de acreedores, no podrán recuperar su dinero de forma inmediata. Tendrán que acudir al procedimiento judicial para hacerlo. Este será el final de Air Berlín, aerolínea que inició sus operaciones en 1979 a calor del boom turístico en España, en concreto en las Islas Baleares. Su primer vuelo unió Berlín, todavía dividido por el muro, con Palma de Mallorca.

La quiebra de Air Berlín, que llegó a ser la segunda firma aérea alemana, es una muestra del competitivo negocio de la aviación en Europa, donde no hay más terreno para nuevos jugadores y ni siquiera hay espacio para los habituales. Alitalia, la compañía italiana, también se encuentra en concurso de acreedores. Y la firma Monarch, la aerolínea vacacional más relevante del Reino Unido, ha declarado su bancarrota. Es el rosario de cadáveres que va dejando el negocio de los vuelos dentro de Europa, con una alta competencia del bajo coste, cada vez más ajustado en precios y márgenes de beneficio.

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