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Un estudio universitario desmonta el discurso hotelero contra Airbnb

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Dos profesores de la Universidad de Islas Baleares aportan datos para deslegitimar el discurso negativo frente al alquiler de viviendas turísticas y portales como Airbnb.

Vista de Palma de Mallorca | Foto: Wlakerssk para Pixabay

Vista de Palma de Mallorca | Foto: Wlakerssk para Pixabay

Ni subidas del precio de alquiler, ni competencia desleal ni fraude fiscal. Son algunas de las conclusiones de un estudio donde se desmitifican los lugares comunes que diversas asociaciones de hoteleros han diseminado sobre Airbnb y el alquiler de pisos turísticos. El informe (Mito y realidad del alquiler vacacional en las Islas Baleares. Análisis y recomendaciones de política turística) ha sido elaborado por los profesores José Luis Groizard y William Nilsson, del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), y ha generado bastante polémica en el archipiélago mediterráneo por las conclusiones a las que llega.

Groizard explica en conversación telefónica con Revista80dias que “el hotelero debe aprender mucho sobre cómo comercializar sus camas a partir de las tecnologías P2P”, ya que “ofrecen al hotelero la posibilidad de vender sus camas a personas particulares al margen de los intermediarios tradicionales”. El trabajo se refiere al impacto de Airbnb sobre el alquiler vacacional de las Islas Baleares y sobre el turismo en el archipiélago, pero algunas de sus conclusiones se pueden trasladar a destinos turísticos con el mismo producto balear: el sol y playa.

Este medio ha intentado, en tres ocasiones (por teléfono y correo electrónico), contactar con Azucena Jiménez, gerente de la Asociación Hotelera de Menorca (Ashome), para contrastar las afirmaciones de falta de rigurosidad del informe que Jiménez realizó en Radio Menorca, emisora de la Cadena Ser. Ninguna de las dos peticiones ha obtenido respuesta por parte de Jiménez. Al estudio de los profesores Groizard y Nilson también se le ha tachado de ideológico y parcial.

Más pernoctaciones en hoteles

El primero de los ocho mitos que derriba el informe se refiere al incremento insostenible de las pernoctaciones turísticas en Baleares. “¡No es Airbnb, es la primavera árabe y el terrorismo islamista!”, explican los autores para aclarar que el incremento de la llegada de turistas a las islas se debe a las convulsiones sociales y políticas en los países competidores del África mediterránea, así como a los actos terroristas que han tenido lugar en otros destinos como Turquía.

Los dos profesores también ponen un poco de sentido común tirando de datos: según sus cálculos, basados en cifras de la web Airdna, que recoge estadísticas de Airbnb, el portal estadounidense lista en Baleares cerca de 60.000 plazas (unos 12.000 pisos turísticos) en temporada alta. Pero estas plazas no se ocupan en su totalidad. Groizard y Nilsson explican que el día de máxima afluencia de turistas en Baleares durante 2016, cuando se llegó a los 2 millones, las reservas de Airbnb habrían aportado 41.583 turistas, un 2,1% del total. Los profesores también concluyen que, de media, por cada plaza de Airbnb los hoteles de Baleares ofrecen 5,2 plazas, por lo que son quienes más turistas aportan a las islas. Analizando los datos de Frontur, Groizard ha comprobado en Baleares que “hay entre cinco y seis turistas que se alojan en hoteles” por cada uno que lo hace en un piso turístico.

Vivienda más cara

En lo que se refiere al encarecimiento del precio de la vivienda, los profesores de la UIB explican que se debe a varios factores macroeconómicos. Por un lado, la falta de construcción de nueva vivienda, debido al stock de pisos construidos y sin ocupar que existía en España al inicio de la crisis económica. A esto se suma la leve recuperación económica, lo que ha vuelto a animar el mercado de venta de vivienda y a hacer que los precios vayan subiendo paulatinamente. Asimismo, el endurecimiento en los criterios para conceder hipotecas ha provocado que muchas personas con posibilidad de comprar vivienda se hayan tenido que pasar al mercado del alquiler. Este último punto ha generado un incremento de la demanda de pisos en alquiler y ha provocado que los propietarios vean la posibilidad de incrementar los precios de los mismos.

El sector hotelero es uno de los más críticos con el alquiler de pisos turísticos y con portales como Airbnb. Los dos profesores sostienen en su estudio que la distribución geográfica de las viviendas que se anuncian en Airbnb no coincide con la planta hotelera de las islas. Además, refieren que este tipo de turismo se reparte más por las islas, lo que distribuye su riqueza por más regiones geográficas, frente al modelo hotelero, que concentra en puntos muy concretos de las islas este gasto turístico.

Por último, los autores explican que más del 70% de los propietarios que usan Airbnb sólo anuncian un piso, mientras que el 13% restante anuncia dos. El resto podría dedicarse de forma profesional a este negocio, por lo que los autores concluyen que “Airbnb no es un negocio de ávidos profesionales de la especulación, sino una fuente de socialización enorme de la riqueza que genera el turismo y un negocio escasamente profesionalizado”.

La expulsión de los residentes de los centros urbanos (conocido como “gentrificación”) también se pone en cuestión. Los autores del informe sostienen que la despoblación de las grandes ciudades se viene produciendo desde antes de la llegada de Airbnb a las Islas Baleares. Por otro lado, el ruido excesivo no sólo es consecuencia de los turistas, sino también de vehículos, negocios, centros de ocio, etcétera. En este apartado, los autores del informe hacen propuestas de mejora, pero son menos concretos en las causas que están provocando esta expulsión de los centros urbanos.

Problemas fiscales

El otro caballo de batalla es el de la fiscalidad y el fraude. Los autores sostienen que es tarea de la administración aprobar las normas y procedimientos para que estos alojamientos paguen la tasa turística, como ya hacen los hoteles. El problema es que al no estar regulado el sector, las rentas se mantienen ocultas, lo que se solucionaría con una “correcta regulación”.

Groizard asegura que, sin esta normativa, sí se produce una competencia desleal con el hotelero, pero “es la propia ley la que está generando el problema de competencia desleal”. El profesor de la UIB sostiene que “la normativa fiscal perjudica al alquiler vacacional”, porque el propietario persona física debe tributar los ingresos de su alquiler por el Impuesto de la Renta, mientras que los hoteleros tributan sus beneficios a través del Impuesto de Sociedades, donde existen más deducciones que hacen posible pagar menos impuestos.

Alquileres poco asequibles

Tampoco piensan los dos profesores que portales como Airbnb hayan provocado el incremento del precio de la vivienda de alquiler habitual en Baleares. Los autores explican que, si se distribuyen en doce meses los ingresos totales que se consiguen por alquilar una vivienda turística en Mallorca en periodo vacacional, el propietario ingresaría 450 euros al mes. Se trata de un precio muy inferior al que consigue un propietario que alquila su casa a un inquilino que pretende residir en ella por largo tiempo, y que no baja de los 600 euros en Mallorca.

Sólo en viviendas muy concretas de Ibiza el importe anual que se ingresa por alquilarlas a turistas es mayor que el que se conseguiría si se alquilase a particulares interesados en vivir en ellas. Groizard aclara que “no estamos hablando de rentabilidad, porque habría que deducir todos los gastos que conllevan este tipo de alquileres, en torno al 20% o 30%, según la vivienda, más las obligaciones tributarias”. Además, el profesor de la UIB añade otro dato: “el tratamiento fiscal que tiene el alquiler de vivienda a largo plazo está subsidiado, con un beneficio fiscal de un 60% de los rendimientos, mientras que los rendimientos del alquiler vacacional van directamente al tipo marginal del declarante”. Estos último hace que el propietario pague más por el alquiler vacacional que por el de larga temporada.

Información relacionada

Actualización 5/6/2017: con el fin de clarificar la información, en el segundo párrafo se ha incluido la siguiente oración “El trabajo se refiere al impacto de Airbnb sobre el alquiler vacacional de las Islas Baleares y sobre el turismo en el archipiélago, pero algunas de sus conclusiones se pueden trasladar a destinos turísticos con el mismo producto balear: el sol y playa”.

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