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¿Cómo y por qué se celebra el Día de San Patricio?

El 17 de marzo se celebra San Patricio, la fiesta más internacional de Irlanda. Lo que comenzó como algo puramente religioso ahora es una de las fiestas más grandes y divertidas de todo el planeta. Pero ¿qué sabemos realmente de este festejo y cuáles son sus leyendas?

Desfile de San Patricio - Foto de ONT Irlanda

Desfile de San Patricio – Foto de ONT Irlanda

Para empezar, el 17 de marzo se celebra el día de la muerte de San Patricio, el santo patrón de Irlanda y quien llevó el cristianismo a la isla. Pero él no era irlandés ni tampoco se llamaba Patrick. Parece ser que se llamaba Maewyn, pero cambió su nombre en el bautizo. Se cuenta que nació en Bennhaven Taberniae, un campamento romano de la actual Escocia. Patricio era hijo de un oficial romano que fue secuestrado por piratas irlandeses y vendido como esclavo. Huyó y se hizo predicador del Evangelio, después volvió a la isla, bajo la autoridad de diferentes druidas, divididos en clanes. Tremendamente respetuoso con las costumbres y tradiciones de cada persona, Patricio se hizo muy popular en muy poco tiempo y decidió pasar allí el resto de su vida.

Quizá una de las proezas que contribuyeron a que el santo se hiciese el más popular del país fue la de conseguir que la multitud de serpientes que atestaban el territorio lo abandonasen, cayendo al mar. Aunque lo cierto es que en Irlanda nunca ha habido serpientes nativas, porque a estos reptiles, ni les gusta el frío, ni saben nadar. Lo que sí pudo ser real es el hecho de que Patricio puso de moda esos coquetos tréboles de tres hojas, con los que el santo explicaba el misterio de la santísima trinidad. En la actualidad se ha convertido en uno de los símbolos del país.

Los irlandeses han celebrado históricamente esta fiesta como una tradición católica en honor de su santo favorito, pero eso no era suficiente, así que desde 1996 San Patricio es patrimonio de todo aquél que quiera celebrarlo y pueden participar irlandeses y extranjeros, en Dublín o en el país que se encuentren. No hay rincón que no se pinte de verde o se adorne con los iconos festivos.

Festival de San Patricio

Pero centrémonos en la fiesta. Actualmente hay un festival que dura cinco días, nada menos. Con un desfile al que acuden miles de personas, no sólo en Dublín, sino también en Nueva York, Chicago y Toronto, los principales destinos a los que emigraron los irlandeses en el pasado. Uruguay, Argentina, Londres, Boston… pero la cosa se extiende con rapidez. Por una vez, es un contagio benigno que nos hace a todos partícipes de algo interesante tanto cultural, como lúdicamente. Hay que vestirse de verde, usar cascabeles cuyo alegre sonido alejará la mala suerte, con tréboles de tres hojas, que nos asegurarán la buena suerte durante el resto del año, un gran gorro de terciopelo verde y una buena pinta teñida de verde. Es todo lo que hace falta para ser uno más y poder disfrutar del día.

Desfile en Dublin - Foto de ONT Irlanda

Desfile en Dublin – Foto de ONT Irlanda

Es además, una fecha perfecta para lucirse con la gastronomía más típica, para degustar licores y bebidas coloreadas al son de canciones tradicionales celtas y al ritmo de esos divertidos bailes gaélicos que nos harán terminar rendidos. Lo único importante es divertirse. Hoy en día todo gira en torno al color verde, pero no siempre fue así, de hecho, en origen, el color del santo era el azul. Él vestía de azul, sin embargo, el color del trébol, unido a las praderas irlandesas, hicieron posible un astuto cambio que no podemos negar que ha triunfado.

Por otra parte, tampoco la cerveza era la estrella de la fiesta en su origen, es más, en 1903, James O´Mara, un miembro del parlamento irlandés, decidió reconocer San Patricio como una festividad religiosa, así que se promulgó una ley que obligaba a cerrar todos los pubs del país durante ese día. Afortunadamente en 1970 se derogó esa norma y el 17 de marzo se convirtió en la fiesta nacional. De modo que desde entonces, “Sláinte” es lo que se escucha por todas partes desde primera hora de la mañana.

Las 3 supersticiones de San Patricio

¿Os animáis a celebrarlo este año? En ese caso hay que tomar en cuenta 3 supersticiones muy importantes. La primera es la de “ahogar o mojar el trébol”, es decir, que hay que llevarse el trébol consigo y darle las gracias por su protección “dándole de beber”. Lo que además nos asegura que los malos espíritus y las brujas, serán privados de su voluntad y así no podrán actuar haciéndonos ningún daño. Lo mismo que si encuentras ese día un trébol de cuatro hojas. Eso no sólo trae buena suerte sino que según la tradición cada hoja significa una cosa, de izquierda a derecha: fama, riqueza, amor y salud. Así que a mirar al suelo que podemos tener un gran golpe de suerte.

San Patricio caza un Leprechaun - Foto de ONT Irlanda

San Patricio caza un Leprechaun – Foto de ONT Irlanda

La segunda es la leyenda de la Piedra de Blarney. Blarney es un pueblecito irlandés donde hay un castillo que lleva también este nombre y en cuya torre se encuentra una piedra con poderes especiales. Y es que se cuenta que allá, en un pasado lejano, hubo un rey que salvó a una ancianita de ahogarse. La mujer era una hechicera y, como regalo, lanzó un conjuro sobre una de las piedras del castillo donde vivía el rey, como premio por la buena acción de aquel hombre. El rey besó la piedra y desde ese momento consiguió la habilidad de hablar dulce y convincentemente, de tal manera que se cree que quien besa esa piedra en la actualidad adquiere el don de la elocuencia y la persuasión, lo que ocurre cualquier día del año, pero el día de San Patricio, los poderes son mucho más fuertes. Imaginaos lo que se puede hacer con ese súper poder.

Por último, los Leprechauns, esos duendes mágicos que en realidad son hadas disfrazadas de hombrecillos viejos en miniatura. Curioso. Se pasan el día en el bosque fabricando zapatos, pero cuando llega San Patricio también les gusta celebrar. Dicen que si no vistes de verde, durante la noche te visitarán y te pellizcarán las piernas, revolverán tu casa y lo desordenarán todo, y quizá incluso se lleven algún objeto consigo. Para recuperarlo, deberás encontrar al duende, sujetarlo con fuerza para que no se escape y pedirle que te lo devuelva, a lo que el Leprechaun deberá responder, no sólo con ese objeto sino entregándote una olla repleta de monedas de oro que suelen esconder al principio o al final de un arco-iris.

Sláinte!! Para todos y Feliz Día de San Patricio.

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