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Palacio Mirabell: de nido de amantes a plató de cine

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Uno de los lugares de interés de Salzburgo es el Palacio Mirabell, construido para satisfacer a una amante, pero símbolo de la ciudad barroca por excelencia. Te contamos cuándo visitarlo y qué ver.

Los jardines del Palacio de Mirabell | Foto: Turismo de Salzburgo

Los jardines del Palacio de Mirabell | Foto: Turismo de Salzburgo

Uno de los palacios más emblemáticos de Salzburgo es el de Mirabell. Mucha gente lo conoce de sobra sin haber estado en la ciudad, porque es la foto de portada en todos los folletos de viajes y donde se grabaron algunas escenas de la película “Sonrisas y Lágrimas” (esa mítica en la que cantan los niños solfeando aquello tan pegadizo de “Do-Re-Mi”).

Hace siglos, Salzburgo estaba gobernado por Príncipes-arzobispos, cuando formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue así desde el siglo XIII hasta que llegó Napoleón e hizo de las suyas en el XIX. Y fue uno de esos príncipes-arzobispos, Wolf Dietrich Raitenau, quien mandó construir este precioso palacio en 1606 para su querida Salomé Alt, su amante.

Raitenau quería lo mejor de los estilos italiano y francés y lo consiguió, aunque, con el paso del tiempo, las reformas lo embellecieron aun más, cuando en el siglo XVIII le añadieron patrones barrocos y en el XIX neoclásicos, que es lo que más destaca hoy. Y por si fuera poco se fueron construyendo otros edificios adyacentes que se integraron a la estructura principal, dejando un conjunto final espectacular.

En el Palacio Mirabell nació el príncipe Otto de Baviera, que sería futuro rey de Grecia en 1815 y fue el lugar donde se presentó oficialmente a Mozart. Allí vivió también el padre capuchino Joachim Haspinger, compañero de lucha del patriota tirolés Andreas Hofer y muchos otros príncipes arzobispos e hijos ilegítimos de otros tantos.


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El Palacio hoy

Actualmente, el Palacio de Mirabell es el ayuntamiento y alberga muchas de las oficinas administrativas de la ciudad (en todas partes se necesita espacio suficiente para almacenar el papeleo y en Salzburgo han elegido este edificio). Pero también sirve para celebrar bodas y es el lugar predilecto para que los novios se den el “sí, quiero”, ya que su Salón del Mármol del es asombroso. No sólo por la presencia predominante de esa piedra, sino también por las lámparas, las obras de arte y los detalles de oro que hay por todas partes.

El lugar también es centro para las recepciones oficiales o los conciertos de música clásica, porque Salzburgo es una ciudad que no puede resistirse a la música. De hecho, el Salón de Mármol era la antigua sala de representación del Príncipe-arzobispo y donde se celebraron los conciertos de Leopold Mozart y sus dos hijos, Wolfgang y Nannerl. Hoy, tú mismo puedes asistir a un concierto en el Salón de Mármol.

El horario de visita del Palacio Mirabell es de 8 a 18 horas todos los días.

Iglesia y jardines

Uno de los elementos más destacables son las escaleras barrocas de mármol: Engelsstiegen, es decir, escaleras de los ángeles. Se pueden visitar todos los días de 8 a 18h. Aunque hay que informarse previamente, puesto que, si hay algún tipo de celebración extraordinaria, se prohíbe todo acceso. Lo mismo ocurre con la Iglesia del Palacio, consagrada a San Juan Nepomuceno en 1726. Desde principios del siglo XX es la Iglesia de los Viejos Católicos y merece un vistazo. El resto del edificio no son más que oficinas burocráticas. Una lástima.

La otra joya del palacio son sus jardines, considerados desde hace 300 años unos de los más hermosos de Europa. El Zwergerlgarten, también conocido como el “jardín de los enanos” tiene figuras de personas deformes y extrañas hechas en mármol blanco del monte Untersberg. Dicen que los primeros enanos se hicieron en torno al año 1690. Y originalmente eran 28, de los que 17 están en el jardín del bastión del agua, cerrado durante el invierno.

Por su lado, el Hackentheater, o Teatro al aire libre, es uno de los más antiguos al norte de los Alpes, data de 1704 nada menos y en invierno también está cerrado al público. La Orangerie o invernadero y el Gran Parterre es quizá la zona más antigua. Una verdadera obra de arte. Eso sí, intentad visitarlo con sol, porque gana muchísimo. Desde las 6 de la mañana hasta el atardecer se puede visitar y la entrada en libre.

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