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Fallas de Valencia: historia y en qué consisten

De fiesta de carpinteros a negocio turístico

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Las Fallas de Valencia han entrado en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad que elabora la UNESCO. Explicamos cuál es la historia de esta festividad y en qué consiste.

Figuras en las Fallas de Valencia | Foto: Isromar para Pixabay

Figuras en las Fallas de Valencia | Foto: Isromar para Pixabay

Alrededor de 1,5 millones de personas se dan cita en una semana concreta de marzo en la ciudad de Valencia para celebrar las Fallas y quemar los famosos ninots, esas figuras gigantescas (o no) que caricaturizan a personajes famosos y públicos. Según la tradición popular, la historia de esta práctica proviene de los carpinteros de la capital valenciana, que en vísperas del día de San José (su patrón) incendiaban frente a sus talleres, en la calle, los elementos que ya no les servían para su trabajo.

Hoy la cremà consiste en la quema de las figuras gigantescas el día 19 de marzo (San José), aunque en los inicios de esta tradición se realizaba la noche anterior. A medida que pasaron los siglos, la festividad fue adquiriendo carácter crítico e irónico, hasta llegar a nuestros días, donde no es difícil ver cómo se queman las efigies de políticos, futbolistas o banqueros.

Sin embargo, las Fallas artísticas (las figuras de personajes) nacen en 1885, cuando la revista La Traca decide otorgar premios a los mejores monumentos falleros. Esta iniciativa se toma tras un periodo de persecución de las festividades paganas, como el Carnaval, y provocó que los vecinos de Valencia compitiesen por realizar las figuras artísticamente más bellas, que después acabarían en la pira. Con posterioridad, en 1901, el Ayuntamiento de Valencia empezó a otorgar premios a las mejores figuras, implantando las bases de la celebración actual. En 1932 se instaura la semana fallera y cada año se llegan a quemar más de 700 figuras, grandes y pequeñas.

Fiesta turística y rentable

Las Fallas se han convertido en la fiesta por excelencia de la Comunidad Valenciana. Además de en Valencia, otros pueblos de esta región española también realizan su particular cremà. En 2008, un estudio de la Interagrupació de Falles de València cifró en 753,77 millones de euros anuales el impacto económico de la celebración a la capital.

Los hoteles y restaurantes de la ciudad ingresan alrededor de 506 millones de euros netos (sin contabilizar los impuestos). Otra partida importante es la de los servicios de transporte, que ingresan 27 millones de euros, seguida de la lotería, con 23 millones de euros. En indumentaria y artistas el gasto asciende a 15 y 10 millones, respectivamente. En lo que se refiere a la recaudación de impuestos, las Fallas aportan al Estado español, en concepto de IVA, unos 63,5 millones de euros.

Cada año, 1,5 millones de personas acuden a la ciudad de Valencia para vivir el ambiente festivo que acaba con la quema de las fallas y la gran mascletà, es decir, un gran ruido de petardos. La UNESCO, una agencia de la ONU, explica en su nota sobre las Fallas que se trata de “una tradición de las comunidades en Valencia y su diáspora con la que se celebra la llegada de la Primavera”, además de la “purificación y un rejuvenecimiento de la actividad social en la comunidad”. Para el organismo de la ONU, esta festividad es “una oportunidad para la creatividad colectiva y la salvaguarda de las artes y los oficios artesanales”, junto a “una fuente de orgullo para la comunidad, que contribuye a la identidad cultural y fortalece la cohesión social”.

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