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Los datos que José Manuel Soria no cuenta sobre el turismo español

El ministro de Turismo presentó el viernes unos datos que certifican la buena marcha del turismo español. Sin embargo, los mismos ofrecen una segunda lectura que el responsable de un sector tan importante no facilita a los ciudadanos.

José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, presentando los datos sobre el turismo español | Foto: La Moncloa

José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, presentando los datos sobre el turismo español | Foto: La Moncloa

MADRID.- José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, realizó el pasado viernes 16 de mayo una presentación triunfalista de los datos turísticos que viene registrando España en los últimos meses. La puesta en escena ocurrió en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros semanal y repite el esquema que ha mantenido el Gobierno apoyado por el Partido Popular (PP) en las últimas semanas: destacar los datos económicos positivos de cara a las elecciones al Parlamento europeo que se celebran el próximo 25 de mayo. Sin duda, las cifras turísticas son muy positivas y en algunos puntos indican cambios de tendencia que han traído la esperanza a las empresas del sector turístico. Sin embargo, de los números también se pueden extraer otras conclusiones que el ministro no cuenta. Aquí realizamos un repaso de las mismas.

Número de turistas

Es el indicador más enarbolado por los responsables turísticos. En 2013 llegaron a España 60,67 millones de turistas, un 5,6% más que en el ejercicio anterior y una cifra record para el país mediterráneo. Visto así parece que toda España se beneficia de esta llegada masiva de extranjeros, pero si se profundiza más en los datos se comprobará como hay destinos de primera, de segunda y de tercera. Así, 51,18 millones de turistas (el 84,4% del total) se dirigen a las comunidades de costa: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía y Comunidad Valenciana, según los datos de Frontur, la memoria mensual que elabora el Instituto de Estudios Turísticos (IET). Es decir, que quien visita España viene buscando mayoritariamente sus playas, lo que significa que el inmenso patrimonio cultural y natural del país mediterráneo o no tiene interés o no es conocido. O dicho de otra forma, las regiones del interior español reciben más bien pocos turistas extranjeros (algo más de 9 millones si se tiene en cuenta a la Comunidad de Madrid).

Otro ejemplo, los establecimientos de turismo interior, además de hoteles, son campings y casas rurales. En 2013, el número de noches contratadas en campings descendió un 0,5%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Si nos vamos a los alojamientos rurales, los que más cerca están del turismo natural, el número de noches reservadas en los mismos descendió un 7,7% en 2013. La mayor caída se produce en el turista nacional, que redujo sus noches en casas rurales un 9,5%, pero es que el visitante internacional también disminuyó sus pernoctaciones un 1,7%. Y es que este sector atraviesa su propia crisis y reconversión.

Gasto turístico

Otro de los indicadores que más gustan a los políticos es el gasto turístico. Soria detalló que en 2013, el gasto de los turistas en España llegó a los 59.082 millones de euros, un 9,6% más que en 2012, según la encuesta Egatur, que confecciona el IET. Como ya hemos comentado en este medio, Egatur no mide el gasto real que el turista realiza en España, sino que también contabiliza los gastos en que incurre el turista para salir de su país (como reserva de vuelos, combustible, compra de paquetes en agencias de viajes) y que no repercuten en la economía española. Es decir, es un indicador inflado.

De hecho, la Organización Mundial del Turismo (OMT) usa los datos de la balanza de pago de los países para calcular los ingresos que el turismo deja en cada uno. Así, en España los ingresos que dejaron los turistas en 2013 ascendieron a 45.505 millones de euros, un 3,9% más que un año antes, según los datos de Banco de España. Esta es una diferencia de 13.577 millones con respecto a los datos que recoge Egatur, la encuesta que le gusta usar al Gobierno, y esta diferencia se debe a esas partidas que inflan la estadística, con gastos que no repercuten en España. Además, como ha venido repitiendo Exceltur, el lobby que agrupa a las grandes empresas turísticas españolas, cada año que pasa los turistas son menos rentables, hasta un 30% menos rentables que hace diez años. Es decir, que los ingresos crecen porque llegan más turistas a España, no porque el turista que llega al país mediterráneo gaste más ejercicio tras ejercicio.

Esta última conclusión es importante, porque da cuenta de los peligros a que se enfrenta el turismo español. El país se ha venido beneficiando desde 2011 de un mayor flujo turístico porque sus principales competidores del Mediterráneo (Egipto, Túnez y, en alguna medida, Turquía) se han visto desesabilizados por problemas de seguridad interna y políticos. En el momento en que el turista extranjero (sobre todo británicos y alemanes) perciba que estos destinos vuelven a ser seguros, acudirán en masa a los mismos por sus precios más reducidos y la idéntica oferta de sol y playa que plantea España. Y como consecuencia, los ingresos turísticos en España caerán, lo que influirá a su vez sobre las empresas y sobre el trabajo que éstas crean. Un círculo vicioso que sólo se podría romper atrayendo a un turista con mayor poder adquisitivo, que gaste más, pero para el que habría que crear un producto de mayor calidad. No es que España tenga que renunciar al sol y playa que tan bien le funciona y le va a seguir funcionando, sino que tiene que encontrar productos turísticos alternativos que atraigan la atención del visitante más pudiente o que diversifique su oferta.

Empleo

Uno de los indicadores con el que más orgulloso se siente el Gobierno es el trabajo que ha creado esta afluencia de turistas y de ingresos. En abril, el empleo en las actividades turísticas creció un 4% con respecto al mismo mes de 2013 (hay que tener en cuenta la celebración de la Semana Santa en este mismo mes, mientras que en 2013 se celebró en marzo). Es decir, casi 2 millones de personas trabajan en actividades del sector turístico o relacionadas. Si se desestacionalizan los datos, es decir, si no se tiene en cuenta la Semana Santa, el incremento de empleos en marzo y abril es del 2,6%.

En un país con más del 25% de la población activa en paro (más del 50% de los activos menores de 30 años sin empleo), estos números son positivos, pero tienen una doble lectura. En primer lugar, la temporalidad de los contratos que se crean se incrmementa, aunque es un dato objetivo que el 68,1% de los empleados en turismo tienen un contrato indefinido, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2014. Habría que entrar en cada subsector en particular (transporte, hotelería, etcétera) para valorar el número de contratos temporales en el mismo. Pero lo cierto es que la temporalidad en turismo sigue la tendencia del mercado laboral español tras la reforma laboral puesta en marcha por el Gobienro del Partido Popular en 2012. Además, esta ha sido una demanda de los empresarios turísticos, que siempre han deseado más flexibilidad en los contratos por la temporalidad del turismo español.

Y es que este es el verdadero problema del empleo turístico: la temporalidad. España recibe su mayor número de turistas durante el verano, periodo en el que también se produce el mayor número de viajes de los turistas españoles. Por ello, entre los meses de junio a septiembre es cuando mayor número de trabajos se crean en actividades turísticas, pero a partir de octubre se produce una destrucción de estos puestos de trabajo. La solución pasa por corregir esta estacionalidad del turismo español, consiguiendo que un mayor número de viajeros extranjeros visiten España durante todo el año y no sólo en fechas muy concretas. Por su lado, el viajero español tiene su propia losa encima.

Viajes de los españoles

Corregir la estacionalidad en el empleo también es tarea de fomentar el turismo español, aunque la realidad es que la economía de los españoles ha sido muy dañada durante la crisis. La tasa de paro se sitúa por encima del 25% (más de 5 millones de parados), la incertidumbre sobre el mantenimiento del puesto de trabajo sigue y los salarios se han reducido, disminuyendo el poder adquisitivo de los españoles. Un cóctel que invita a ahorrar antes que gastar en servicios como los viajes.

Los datos no dejan lugar a dudas. En 2013, los españoles realizaron 142,62 millones de desplazamientos, un 2,7% menos que en el año anterior, cuando su número de viajes ya cayó un 0,6%. Con todo, en los últimos meses de 2013 y los primeros de 2014 se ha empezado a notar una recuperación del mercado español que indica un cambio de tendencia. Además, las pernoctaciones de españoles en los hoteles también se han incremetando en el primer trimestre de 2013 y la Semana Santa ha sido un éxito comparada con los últimos años.

Aunque los datos empiezan a ser relativamente buenos, asociaciones como Exceltur y CEHAT, la patronal hotelera, explican que no hay que echar las campanas al vuelo, ya que el desempleo sigue lastrando las economías familiares y las perspectivas de vida de los españoles. Asimismo, la recuperación económica de España (con crecimientos del PIB positivos desde el verano de 2013, con un incremento del 0,4% en el primer trimestre de 2014) es todavía muy incipiente y cualquier problema de tipo financiero o geopolítico podría dar al traste con la misma.

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